En defensa de Zapatero
A pesar de ser una votante arrepentida (aunque confesa) del PSOE en las últimas elecciones (para mí las primeras), he de decir que me parece bastante indignante la posición que está tomando la gente con respecto a que, en el famoso encuentro entre nuestro presidente (¡que es el presidente, señores, que no es el frutero de la esquina!) y el señor Obama (el “merecidísimo” premio Nobel de la paz de este año), Rodríguez Zapatero necesitase un traductor para poder entender lo que se le decía. Que sí, que en este mundo de lameculos que suben a un altar todo lo que sea estadounidense (que no americano, por ahí no paso), es de vital importancia dominar el inglés para ser alguien en esta vida. De hecho, aunque no seas un lameculos y no persigas el sueño americano, al final tienes que pasar por el aro si quieres trabajar como camarero o limpiabotas. Válgame, lo orgulloso que se sentiría Podqué no te callas Chávez de esta perorata antiestadounidense.
Pero es que me indigno. No me parece justo que se tome a esta superpotencia económica como el ejemplo no sólo a seguir, sino también a alabar, hasta el punto de que SUS elecciones se vivan a través de los medios de MI país como si fueran nuestras propias elecciones, por ejemplo, cuando allí el pueblo llano (y no tan llano) desconoce por completo datos tan triviales como la situación geográfica de España, que ya no cuestiones de Historia general. Y como eso todo. Del Nobel a Obama prefiero no decir nada. Nada es lo que ha hecho este respetable señor (todo siempre desde el respeto) en pro de la paz. Es más, en vista de lo que los presidentes estadounidenses califican como algo “en pro de la paz”, casi prefiero que se quede haciendo sudokus en su despacho oval.
Al margen de todo esto, a lo que iba: animo a Zapatero a que, por qué no, dé unas clases de inglés, que nunca vienen mal. Y le animo también a que, en su próxima kedada con Obama, no haga uso de ellas y emplee el castellano para comunicarse en público. Al menos hasta que Obama o cualquier otro representante estadounidense, en un viaje a otro país, se dirija a sus interlocutores en el idioma del mismo.
Al menos hasta que aprendan a utilizar la humildad.
Octubre 15th, 2009 at 10:23
A ver, entiendo y comparto el disgusto de que un país imperialista y de derechas sea el más importante del mundo. Pero lo es. Como lo es, sus elecciones son importantísimas, de hecho son las que más afectan a todos los países del mundo después de las suyas propias. Por tanto es normal que informen, sobre todo cuando, como ha sido el caso, se preveían vientos de cambio. En el fondo no habrá mucha diferencia entre un gobierno republicano y uno democrático en la Casa Blanca sobre todo a nivel nacional, pero a nivel internacional (que es lo que nos afecta) sí puede haberlo si Obama decide no ir invadiendo países como Bush hacía. Creo que el Nobel de la Paz se lo han dado precisamente para recordarle lo que el mundo espera de él.
Dejando esto a un lado, el asunto de las lenguas no tiene otra solución que los traductores. Puede que Zapatero haya sido el último (o el penúltimo) presidente de España que no hable buen inglés, por lo que en el futuro será aún “peor” bajo el punto de vista de que somos nosotros quienes nos adaptamos a ellos. No hace falta, los intérpretes están precisamente para eso.
Octubre 15th, 2009 at 10:39
Ni yo, que me paso el día criticando a Zapatero le recriminaría nada en ese sentido, en fin…
Octubre 19th, 2009 at 15:33
Zurda. Admiro lo que escribes. Creo que eres un chica bastante interesante y, en lo que dices del idioma, no dejo de estar de acuerdo contigo, pero tampoco te doy toda la razón. Verás, considero que en una cumbre Obama debe dirigirse a quien quiera en su idioma y Zapatero en español. Y punto. Y si al final firman un acuerdo lo que debe aparecer es un documento en los dos idiomas. Pero como es la utopía, pues no dejas de tener razón.
De todas formas yo he vivido en Estados Unidos y a nivel de la calle la gente es otra cosa distinta a sus políticos y a los estereotipos que nos hemos formado en España. Es un país como España, con gente que merece la pena y con cabrones con pintas.
Por cierto, Zurda, hace tiempo que te dije que es una pena que viviendo en la misma ciudad no nos hayamos tomado un café. Sigue en pie mi invitación: pago yo
¡Ánimos!