Archive for Abril, 2009

Sábado, Abril 18th, 2009

Me gusta hablar de lo paranormal. No podéis imaginaros cuánto disfruto con ello. De los sueños, de la percepción, de la magia y del miedo. Sé que todos tenemos una parte sensitiva capaz de hacer cosas que ni siquiera podemos imaginar, que jamás podremos descubrir, pero que está ahí, esperando en las sombras de nuestras esquinas sombrías, esperando a que tal vez, un buen día, queramos abrir los ojos y ver.

Ver. Es muy fácil decirlo, pero el miedo es una barrera muy fuerte que no se deja vencer así como así. Todos hemos notado algo, alguna vez. Todos hemos sentido que la realidad, tal y como la conocemos, podría desmoronarse si dejamos que el alma nos eleve del suelo unos instantes.

Yo he tenido miedo. Y lo tengo, mucho miedo. Pero quiero hacerlo. Quiero vencer la barrera.

A veces pienso que estoy loca. Que tarde o temprano me perderé por completo en los sueños. Algunos son tan reales que cuando despierto a veces dudo si estoy soñando. Pero me da igual. La locura es una lucidez distinta.

Hace mucho que no practico. Dos años, más o menos. Tengo que volver a intentarlo. En serio esta vez. Porque parecerá absurdo, pero era muy importante para mí. Igual que los creyentes necesitan de un dios, yo necesito creer que la magia existe. Necesito sentirlo de nuevo.

Podéis burlaros tanto como queráis. Vosotros os lo perdéis.

Domingo, Abril 12th, 2009

Podría abrazar a mi peor enemigo en un momento de debilidad. Porque el odio no existe. Es la envidia la que nos desata. La que nos conduce a caminos sin retorno. Unos celos retorcidos y salvajes que no quieren decirnos nada, excepto que odiemos con más intensidad y nos despojemos aún más de nuestra ya cuestionada humanidad. La vida quiere acabarse y nos pone tristes, y nos hace volvernos contra el mundo y estar a la defensiva, y no sabemos todo lo que nos perdemos por este odio ilimitado.

Yo no quiero odiar nunca más, porque no tiene sentido, porque odiar nos mata un poco más deprisa, porque nada de lo que creemos que tiene sentido realmente lo tiene. Ni siquiera el odio más profundo. Sobre todo el odio más profundo y vil.

Y no me pasa nada, absolutamente nada. Nunca me ha pasado nada, ni cuando lloraba, ni cuando odiaba. Nada habría cambiado si hubiera estado bien, si me hubiera tragado mi odio diluido en el agua y hubiera salido a flote sin dramatizar.

Ahora sólo siento haber sido tan árida y haber albergado sentimientos tan atroces.

Ojalá pueda dejar de ser este monstruo rencoroso algún día.

Domingo, Abril 5th, 2009

Llevaba muerta ya una semana. Sus hojas se han ido secando de forma gradual, una tras otra, casi sin querer.

La tierra, ya seca. Total, para qué regarla, si está muerta.

Y yo, que me resisto a remover la tierra seca y blanda y a lanzarla a la bolsa de plástico de la que procede. Con los restos mortales de Lucy rodando por ahí.

No, es mi pequeña, la planta mágica, no puedo darle sepultura de esa forma tan cruel.

Encerrada en una bolsa de plástico hasta que me dé por sembrar nuevas semillas, y que luego sus raíces, ya disueltas y en forma de sustrato, sirvan como suelo para tallos jóvenes.

Cada vez que viese la maceta vacía me entraría la pena terrible de quien ha visto morir a alguien a quien quería y no ha podido o no ha sabido hacer nada.

Ya me ha pasado antes. Tan ligada me siento a seres que no son humanos. Y lo comprendo perfectamente.

Un pobre animal que se caía del mismo suelo, tambaleante, a las puertas de la muerte, y yo mirándolo, callada y triste, susurrándole que todo iba a ir bien, mintiéndole, sabiendo en lo más profundo de mí que no volvería a verle nunca más, sabiendo que mi recuerdo le guardaría así, moribundo, asustado, cansado.

Bañé a Lucy con agua sabiéndola muerta. Y le pedí que no se entregara todavía.

No la enviaré a la tierra, a sus manos despiadadas.

No quise hacerlo hace unos días, hoy mismo, mientras la miraba con lástima.

Pero hace una hora me he fijado en su cara marrón, en sus hojas muertas, y entre ellas, muy pequeña, casi invisible, ha surgido una diminuta hoja verde.

No quiero que se muera mi planta mágica. Pero pase lo que pase me queda el consuelo de que ella tampoco quiere.