Esta noche he subido por fin al desván. La curiosidad ha sido al fin más fuerte que el miedo a lo desconocido. He necesitado tiempo (meses, años, siglos), pero lo he conseguido.
Era la eterna puerta semicerrada. Sólo tirando de ella ligeramente, como quien aparta una hoja que flota en el aire, podría haber accedido a lo que tras ella se ocultaba. Pero sabía que lo que escondía era tan maravilloso que no sería oportuno entrar con toda esa gente paseando por los pasillos. Y también estaba el miedo. Sobre todo el miedo.
Pero tras los años, los siglos, la gente fue muriendo. O simplemente desapareciendo. Ya no había nadie por los pasillos. Era la oportunidad perfecta.
Habíamos llegado allí de casualidad, en una expedición misteriosa de la que ya no recuerdo nada. El edificio era un buen sitio donde esconderse.
Al principio ni siquiera sabía dónde estaba. Iba armada con una navaja descomunal de madera y plata, arropada por los demás, que eran pocos y no tenían cara. Hasta que vi la pasarela sobre el cielo, la que llevaba al edificio contiguo, la puerta donde se escondían los directores y las otras puertas, que yo había atravesado hace ya miles de años. Me separé del grupo y subí corriendo los tres escalones tras la pasarela. Abrí la puerta que había a mi derecha y ahí estaban, colgados de las paredes, los mismos cuadros que yo había visto tantas veces cuando era requerida y soltaba mis ojos por la habitación para no sentirme intimidada. El escritorio de madera, la silla negra mullida, los miles de cajones y estanterías…
Salí de allí y seguí adelante. Conocía el camino. Tendría que atravesar el pasado, recordar lo que ya estaba olvidado, para encontrarme con la verdad que tanto tiempo había estado deseando.
De un aula a la siguiente. Hasta que me encontré en el pasillo que buscaba.
Al fondo a la derecha.
Seguía ahí, entornada pero no cerrada.
Provocándome.
Y claro, empuñé el enorme cuchillo, por si acaso, y comencé la subida.
(Esto sólo ha sido un sueño, no creo que en realidad hubiera en ese desván lo que he visto en mi imaginación, pero supongo que ya nunca lo sabré…)