Frankenstein
Domingo, Diciembre 30th, 2007He decidido estudiar. Me he sentado en la mesa, con el Libro Gordo de Petete delante, y entonces he reparado en los folios en blanco que había debajo. He apartado el libro (no sin esfuerzo), y los he mirado. Blancos, impolutos, gritándome que los despojara de su pureza. He pensado en el diario y en el cuadernillo de torturas y poemas, pero ahí estaban ellos, reluciendo, pidiéndome por favor que no los malgastara en aburridos apuntes. He cogido un boli y me he puesto a escribir, desvirgando al primer folio. No era muy consciente de lo que escribía, no lo he pensado demasiado. Salían cosas de mí en las que nunca antes había reparado. No sé cómo se llama cuando escribes lo que sientes sin pensar y sin sentido, lo primero que se te pasa por la cabeza (¿escritura libre?), pero ha sido algo así. Debería hacerlo más a menudo, así tal vez llegue a conocerme algún día, tal vez algún día sepa qué coño me pasa, cuándo pasó (si pasó), y si terminará. Sólo así podré empezar a confiar en los demás.