Tópicos
Martes, Julio 31st, 2007Siempre he pensado que los tópicos son una variante cruel de las leyendas urbanas. Que sólo sirven para hacer que ciertos sectores de la sociedad, comunidades o simplemente personas se sientan incómodas siendo lo que son, sintiedo lo que sienten o viviendo donde viven. Los tópicos hacen daño. Los tópicos hacen que la gente se sienta inferior, desigual y excluida.
Me gustaría ser imparcial, pero me temo que soy una persona muy exaltada en cuanto a sentimientos se refiere si hay algo que me hiere. Llevo 17 años viviendo en Vallecas. Sé que no es el mejor sitio donde vivir, pero he crecido aquí, he jugado en sus parques y pasado tardes enteras en sus calles; no me avergüenzo al decir que me siento orgullosa de haber pasado todos estos años en este lugar.
Me siento orgullosa de ser vallecana y sin embargo (y para desgracia o desilusión de unos pocos) no soy una puta kinqui. No soy una analfabeta que vive en un chozo insalubre, no amenazo con una navaja a la gente que se dedica a dar por saco (aunque a veces no me vendría mal), no tengo por costumbre robar carteras a los despistados, no me recojo el pelo con pinzas de peluquera, y no llevo tatuado el conejito de Play Boy en el hombro. Y los pendientes de aro que uso no son como te gustaría que fueran.
Creo que esto de los tópicos no me jodería tanto si no fuera porque hay personas “inteligentes” que aún así se atreven a lanzar acusaciones y generalizar sobre temas (o personas) de los que no tienen ni puta idea.
Algo que he aprendido aquí, que este barrio “degradado e infestado” me ha enseñado, es que no se puede juzgar o calificar a una persona sin conocerla. Que no se debe medir a todo el mundo con el mismo patrón si se quiere actuar con justicia. Que las personas no se pueden resumir en verdades eternas y generales, sino que son yacimientos inagotables de sentimientos particulares.
Será que el vivir en un barrio pobre y con un alto índice de delincuencia empuja a sus habitantes a querer salir a toda costa del tópico en que están englobados. Será eso. O tal vez sea que ya me he cansado de estar atada con las verdades infumables acerca del barrio en el que vivo lanzadas por personas que se creen mejores a mí sólo porque tienen una casa más grande en un sitio más caro y sus vecinos son todos amigables y bondadosos (y montan fiestas con tarta cada vez que un nuevo miembro llega a la comunidad).
Que viva en un barrio con nombre macarra en lugar de un sitio apacible de nombre compuesto no significa que eso te haga ser más cool o más guay. No te hace ser más culta; eso es algo que no viene escrito en ninguna parte, y no tiene la matrícula de ningún sitio. Ni tampoco que puedes psicoanalizarme a ciegas sin conocerme y meterme dentro de un saco; no me pongas adjetivos si no sabes de qué hablas.
P.D.: ¿Sabías que también hay un montón de tópicos sobre las bolleras? Seguro que sí. Sólo que esos son completamente falsos… Qué fácil es generalizar cuando la metralla no nos llega a nosotros, ¿verdad? Recuerda las famosas palabras de Martin Niemöller; algún día alguien te meterá en un saco, y entonces te dolerá.
